El maestro herrero Eiji, es una figura silenciosa pero fundamental. Su papel como mentor y padre adoptivo introduce la idea de familia elegida y aceptación incondicional, algo que Mizu rara vez ha experimentado. A través del aprendizaje de la espada no solo le transmite habilidades físicas, sino también disciplina, paciencia y una cierta filosofía de equilibrio. Aunque Mizu se aleja de ese equilibrio en su obsesión vengativa, la influencia del herrero permanece como recordatorio de que existe otra forma de vivir.

Él simboliza la tradición, la guía moral y la posibilidad de encontrar humanidad incluso en un mundo hostil.