Taigen encarna inicialmente el ideal clásico del samurái orgulloso, obsesionado con el honor y el reconocimiento social. Su desprecio inicial hacia Mizu nace tanto de prejuicios sociales como de inseguridad personal. Sin embargo, sus derrotas y experiencias a lo largo de la serie erosionan esa identidad rígida y lo obligan a cuestionar qué significa realmente el honor. Su relación con Mizu evoluciona desde la rivalidad hasta un respeto complejo que refleja crecimiento personal.
Taigen simboliza así la crisis del modelo tradicional de masculinidad y honor, mostrando que el orgullo sin reflexión puede convertirse en una carga y que el verdadero crecimiento implica aceptar las propias debilidades.